IKEA workout

¿Quién quiere gastarse la pasta en ir al gimnasio cuando puede emanciparse alquilando un piso sin amueblar? Llevo tres días de bastante paliza, y lo que me espera aún.

¿Quién quiere gastarse la pasta en ir al gimnasio cuando puede emanciparse alquilando un piso sin amueblar? Llevo tres días de bastante paliza, y lo que me espera aún.

El lunes me pasé por IKEA y compré lo básico para empezar a vivir allí (en el piso, no en la tienda). Ya iba con la intención de contratar el servicio de transporte porque los muebles no me iban a caber en el coche, pero también con la —inteligentísima, pensaba yo entonces— idea de ahorrarme el servicio de que un tío recoja todos los muebles que quieres. Bien, permitidme un consejo: si vais al IKEA a comprar muebles para toda la casa, cosas voluminosas… PAGAD EL PUTO SERVICIO. Terminé empapado en sudor y bastante cansado, de cargar las jodías cajas en el carrito y luego menearlo todo por allí —pandero included. A lo que hay que sumar el carro rebelde que se negaba a circular en la dirección indicada por los empujones de un servidor, y el hecho de que en pleno mes de julio ese puñetero comercio no tenía aire acondicionado.

El martes estuve casi cuatro horas esperando los muebles tirado en el suelo —literalmente, no tengo donde sentarme, a parte del váter. Después, casi dos horas empezando a montar la cama, que debe tener más piezas y tornillos que un T-800. Al final me fui con tan sólo medio armazón montado y unas piernas con tembleque, de tanto levantarme y agacharme.

Ayer, miércoles, estuve media tarde montanto un zapatero y una librería. Luego vino un refuerzo y seguimos montando la cama. Que sigue sin terminar, su puta madre xD Al final ya no tenía ni fuerzas para terminar de apretar unos tornillos especialmente largos.

Hoy, jueves, tengo bastantes agujetas, sobre todo en la parte trasera de los muslos. Tengo cansancio muscular generalizado y muy especialmente en la mano derecha —quién me lo iba a decir, con la de horas de, ejem, entrenamiento que tiene. Y ahora, cuando salga del curro, supongo que me iré p’allá a seguir montando cosas. Si es que tengo fuerzas. Venga, que sí, YO PUEDO.

Así que eso, quién quiere pagar un gimnasio cuando puedes apuntarte al IKEA workout…

Running for my life – S01E04

Cuando inauguré el blog con una entrada sobre cómo me he convertido en runner se me olvidó comentar que hay una aplicación para el móvil que me hace esa media hora que paso trotando mucho más amena: “Zombies, Run!”.

Si te gusta la ciencia ficción, los videojuegos o el rollo zombi, esta aplicación te encantará si además sales a correr. Te propone misiones de treinta minutos o una hora durante las cuales, de vez en cuando, te van contando una historia en la que tú eres uno de los protagonistas —mientras el resto del tiempo puedes ir escuchando tu música favorita. En un perfecto inglés británico, distintas personas interpretando varios personajes te van narrando la típica historia en un futuro post-apocalíptico, después de un holocausto zombi. Es divertido y, teniendo en cuenta que salgo a correr a las 6 de la mañana, la ambientación no podía ir más acorde con lo que voy escuchando.

Esta mañana he hecho la cuarta misión de la primera temporada y me ha costado horrores, a pesar de que dejé pasar el lunes —que es cuando suelo salir a correr, junto con los miércoles— para que las piernas estuvieran un poco más recuperadas de la paliza del sábado. Pero se va notando y poco a poco me va suponiendo menos esfuerzo correr cuesta arriba o llevar un ritmo algo más rápido.